EL 4 DE NOVIEMBRE TUPAC-AMARISTA

Escribe: Mario Mayhua Quispe


Según se dice, en 1821, el generalísimo San Martín proclamó la Independencia del Perú con estas palabras: “desde este momento el Perú es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende. ¡Viva el Perú! ¡Viva la Libertad!”. Y, sin embargo, en muchos lugares del Perú habían tropas y presencia españolas; por cuya razón, San Martín decide retirarse a su país Argentina y, con la corriente libertadora del Norte, viene al Perú Simón Bolívar.
Con fecha del 9 de diciembre de 1824, con la Batalla de Ayacucho, en la Pampa de la Quinua, recién se logra derrotar al ejército español; esto se consigue, subrayo, en 1824. Pero, además, después de 1821, los negros esclavos seguían siendo esclavos y los indígenas seguían pagando tributos; en ese sentido, quien en 1854 abolió la esclavitud de los negros y el que abolió el tributo de los indios fue Ramón Castilla, esto recién en 1854. Entonces, ¿qué festejamos el 28 de julio?, ¿la independencia de quién o quiénes si los negros seguían siendo esclavos y nuestros antepasados indígenas seguían pagando tributos? Sería bueno plantear estas preguntas a los que organizan celebraciones y festejos por el 28 de julio.
Sobre este punto hay algo más; concretamente en las letras del Himno Nacional, ahí dice: Libertad en sus costas se oyó. ¿Será cierto eso? ¿Quién o qué personaje de la Costa dio el grito de Libertad? ¿Toribio Rodríguez, quizá? ¿Hipólito Unanue, Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, tal vez? Ninguno de ellos. Quien dio el grito de Libertad fue José Gabriel Túpac Amaru desde Tinta, y Tinta no está ubicado en la Costa. Además, dice en las letras del himno nacional: la ominosa cadena arrastró. Sin embargo, los indígenas (la gran mayoría poblacional) no hemos sido esclavizados y menos hemos arrastrado cadenas, como sí lo hicieron nuestros semejantes negros.
Sobre esta temática ya han reflexionado investigadores e historiadores como Mariátegui, en su libro: “Peruanicemos al Perú”; de igual manera, el maestro y buen historiador Juan José Vega, así como el arguediano Nelson Osorio. Lo que se tendría que hacer, en todo caso, es seguir ahondando y profundizando en esta tarea de repensar a nuestro país, para reconstruirlo y proyectarlo al futuro; pero en base a la verdad histórica y no sobre falacias y mentiras de los herederos criollos, de los descendientes de Pizarros, Valverdes y Areches.
Lo históricamente correcto, para nosotros, el Día de la Patria, la fecha patriótica que debería celebrarse y recordarse, es el 4 de Noviembre; día y fecha en que el héroe José Gabriel Túpac Amaru, el precursor de la independencia de los pueblos Kechua-Aymara-Amazónicos, dio el grito de Libertad; esto en 1780.

SANTA ROSA DE LOS CHUNGARAS


SANTA ROSA DE LOS CHUNGARAS
“Pueblo del Arco Histórico de Túpac Amaru II”
“Histórica Capital Ganadera del Perú”
“Tierra Natal de Rosendo Huirse”
“Cuna del Andinismo Puneño”

Santa Rosa (ubicado en la provincia de Melgar) no ha pasado ignorado por la historia. Desde la época pre-inka fue el eje central de las comunicaciones y el intercambio comercial. En las luchas independentistas y de liberación tupacamarista le cupo un gran papel, así como en la República, a tal punto que le correspondía, por derecho legítimo, ser Capital de la Provincia de Melgar. En Santa Rosa se inauguraron las Ferias Ganaderas más importantes, con repercusión internacional y con montos de venta jamás superados; el Primer Mercado Pecuario del Perú, con el empuje de la Asociación Agropecuaria Altiplano. Aquí permanece una de las extremidades del Inmortal Túpac Amaru II. En esta tierra y bajo este cielo nació Rosendo Huirse, Martín Charaja, Jerónimo Salazar, etc.
El licenciado y profesor Mario Mayhua (nacido en el pueblo mencionado), en la presente monografía histórica, se formula dos interrogantes fundamentales: ¿Se puede hablar, en Santa Rosa, de una Fundación Española?, y, ¿se debe celebrar, como si fuera “aniversario” de Santa Rosa, la fraudulenta “elevación” a Villa? Mario Mayhua plantea, en primer término, que hablar de una fundación española, en un pueblo ancestral y tupacamarista, como es el caso de Santa Rosa de los Chungaras, sería completamente antojadizo, además de ser enteramente deshonroso. Respecto a la segunda: La ‘elevación’ a Villa fue, simple y llanamente, un acto formal, legal y oficial, para calmar las aguas y los ánimos. No ofrece mayor trascendencia en la actualidad; siendo útil, eso sí, como peldaño a la Categoría de Ciudad. 

SOBRE CUSCO Y LA HERENCIA CULTURAL DE LOS INKAS


LIBRO: CONVERSACIONES CON EL POETA INDIO EFRAÍN MIRANDA
AUTOR: Mario Mayhua Quispe
EDITORIAL: Juan Gutemberg Editores Impresores E.I.R.L.
Primera Edición: 2011, Lima, 112 páginas.
Venta: En el CENDOC del Gobierno Regional de Puno.


-Aludiendo a los neocolonizadores: “Somos animales en sus concepciones sociales, filosóficas, mercantiles; / somos los últimos elementos vivos / de las experiencias milenarias, con el cuerpo -todavía-, / pegado a las rocas. // La poca luz que producimos / la apagan tal como a una mecha de cebo”.
Sí, eso es una verdad. Un gringo no puede hablar con un indio, pero con un misti criollo sí, porque es su guía. Después de que ha hecho estas construcciones ciclópeas de piedra, ¿dónde está ese indio? Viene a buscarle el turista y no lo encuentra; encuentra a un esclavo y un sirviente. Va a la oficina de turismo que administra estos bienes y riquezas arqueológicas, no encuentra un indio, está en poder de descendientes españoles, en poder de mestizos y ¿dónde está pues el constructor, el que tiene todo el derecho de explotar eso? Lo encuentra en la calle, será chofer, vendedor en un puestito en el suelo, cargador, lo encuentra así, y se queda asombrado, cómo España en 500 años lo ha reducido a la nada. El criollo y su descendencia administran las riquezas y los bienes que ha dejado el Tawantinsuyo, ellos sí lo explotan, pero al indio qué le van a dar un trabajo, un empleo, no le dan. Ellos siguen apoderándose, la conquista sigue todavía en expansión, el virreinato todavía sigue en expansión, al usufructuar lo que el indio ha dejado. (p. 44).

-Señor Efraín, en Cusco, debajo de muchas instituciones y también de iglesias están las construcciones incaicas, y sobre eso están las construcciones españolas, ¿qué afrenta es eso?
La arquitectura hispana que se ha desarrollado o se ha extendido sobre muros incaicos, es toda una audacia que solamente un bruto, como es el español, lo logra. Él ha debido dejar eso, respetar eso y mandarse hacer más allá o a su lado su propia casa de adobe, de cemento, de fierro o lo que le parezca; pero al español le ha gustado siempre pisotear y decir: esta casa que está encima es mejor que estos muros de acá abajo. (p. 46).

-Con frecuencia me pregunto: ¿qué es lo que encuentran los extranjeros en el pueblo andino? Pues ahora se dedican a investigarnos, a pronunciarse de la sociedad tawantinsuyana, como pasado, no como presente. Ante ello, dice usted: “han descubierto en nosotros el reciente germen vivo / de un centelleante pueblo hacedor; / han respirado en nosotros la claridad renovante / de las generaciones de un pueblo resistente, invencible”. ¿A este pueblo presente se refiere?
El turista viene y busca un indio, siempre; primero, ¿dónde hay indios?, ¿dónde puedo encontrar?, preguntan. Porque no le interesa el mestizo, ellos saben que no ha construido nada, que no tiene historia ¿sí o no? El mestizo no tiene nada, es como el cholo; no podemos decir: es obra del mestizo. (…). El turista quiere ver si este indio esclavo, que ni siquiera tiene empleo en las cosas que le ha dejado su antepasado, puede reaccionar, y se ha dado cuenta que reacciona, que el indio aprende, que el indio está en la mecánica, está en la agricultura, está en todas partes; y que hay indios médicos, indios ingenieros, indios negociantes, porque puede; entonces no está vencido, puede. 

¿HA DE SER DESPOJADO EL CREADOR DE SU FE Y EL ÁGUILA DE SUS SUBLIMES ALTURAS?


LIBRO: NIETZSCHE / El Retorno de Zaratustra
AUTOR: Mario Mayhua Quispe
EDITORIAL: Juan Gutemberg Editores Impresores E.I.R.L.
Tercera Edición: 2010, Lima, 144 páginas.
Venta: En el CENDOC del Gobierno Regional de Puno.



Breve exposición de su doctrina
con un
esbozo biográfico

“Con la necesidad con que un árbol da sus frutos, así brotan de nosotros nuestros pensamientos, nuestros valores, nuestros síes y nuestros noes, nuestras preguntas y nuestras dudas -todos ellos emparentados y relacionados entre sí, testimonios de una única voluntad, de una única salud, de un único reino terrenal, de un único sol. -¿Os gustarán a vosotros estos frutos nuestros? -Pero ¡qué les importa eso a los árboles! ¡Qué nos importa eso a nosotros los filósofos!”. Nietzsche.

“En tanto el hombre conozca su naturaleza fragmentaria y deforme, en tanto sufra de sí mismo y quiera apartarse de sí y trascenderse, tiene todavía una noción de la grandeza. Sólo el hombre contento consigo mismo, al que no hostigan ningún acicate, ninguna esperanza y ninguna insuficiencia, es el hombre perdido”. Nietzsche. 

EL INKARRI TÚPAC AMARU II


Todo pueblo, nación y etnia, ya sea en la antigüedad o en tiempos no tan lejanos, ha tenido a sus personajes convertidos en símbolos, en héroes inmortales, encarnación y copia fiel de ese pueblo y etnonación. En nuestro país contamos con héroes y grandes personalidades en todas las esferas. Si es que se tratara de responder a: ¿Quién es el personaje más emblemático de nuestro pueblo, el que por sus heroísmos en pos de nuestra nacionalidad se inmoló y sacrificó? Indudablemente, con creces, en primera línea, entre los ecuatorianos, bolivianos y los territorios que abarcó la civilización tawantinsuyana, es pues José Gabriel Condorkanki Noguera. Lo impresionante no sólo es, en Túpac Amaru II, el cómo lo descuartizaron sino el cómo enfrentó a la misma muerte. ¿Qué increíble e innombrable delito habrá cometido para merecer tan bárbara y atroz sentencia? Obligado a ver cómo ahorcaban a su hijo y luego a su esposa, Micaela Bastidas, ultimada a puntapiés en vientre y senos.
Trascendencia y mérito histórico tuvo el hacerle frente al imperio más poderoso de aquellos tiempos, a España; en ese imperio “donde no se ponía el sol”. Por lo que su lucha tuvo propósitos absolutamente anticolonialistas, antiesclavistas y antifeudales; un proyecto político, social y económico de la mayor y amplia envergadura. Sin embargo, en estos tiempos de globoidiotización neoliberal, y predominio de la visión de los vencedores, de la historia oficial y oficiosa, pretenden opacar la imagen inmarcesible que el pueblo kechuaymara-amazónico tiene de su Dios Serpiente, de su Inka Rey Túpac Amaru II.
Nuestro tayta José María Arguedas le dedicó su mejor poema (himno-canción): “A Nuestro Padre Creador Túpac Amaru”, donde dice: Túpac Amaru, hecho con la nieve de Salqantay, / ¿en dónde estás desde que te mataron por nosotros? / De tu inmensa herida, de tu dolor que nadie habría podido cerrar, se levanta para nosotros la rabia que hervía en tus venas. / Hemos de alzarnos ya, padre, hermano nuestro, mi apu serpiente. // Han corrompido a nuestros propios hermanos, les han volteado el corazón. / ¡Y sin embargo hay una gran luz en nuestras vidas! / ¡Estamos brillando!
El “Canto Coral a Túpac Amaru / que es la Libertad” de Alejandro Romualdo termina profetizando la redención: “Al tercer día de los sufrimientos, / cuando se crea todo consumado, / gritando ¡LIBERTAD! sobre la tierra, / ha de volver. / ¡Y no podrán matarlo!”.
Y como decíamos, lo impresionante, digno de la mayor admiración, no es precisamente el que le hayan cortado la lengua, atado sus brazos y piernas a cuatro bestias españolas para descuartizarlo y luego no pudiéndolo, que lo hayan decapitado al pie de la horca; que hayan enviado su cabeza a Tinta, uno de sus brazos a Tungasuca y el otro a Carabaya, mandado una de sus piernas a Santa Rosa de Melgar y la otra a Livitaca; lo que pervivirá eternamente, por los siglos de los siglos, es el cómo encarnó y ‘representó’ (y de qué extraordinaria manera) al indio tawantinsuyano; el que haya mostrado al mundo entero que la estirpe engendrada por Manco Cápac y parida por Mama Oqllo, que los cobrizos kechuaymaras-amazónicos, somos invulnerables, y que en su nombre no pereceremos jamás.
Engrilletado y conducido a una celda donde se ensañaron y le torturaron en formas inimaginables. Pretendían que delate a sus partidarios y el visitador Areche sólo recibió como única y contundente respuesta: “Aquí no hay más cómplices que tú y yo; tú por oprimir a mi pueblo y yo por querer liberarlo, merecemos la muerte”. No delató a nadie. Él asumía toda la responsabilidad. Escribió desde su cautiverio con su sangre: “A mí me quebraron el brazo”. Semanas de ayuno, torturas, maltratos y vejaciones no lograron doblegarle ni menos rendirle. El día de la ejecución de la bárbara y salvaje sentencia de los españoles, Túpac Amaru, con la frente en alto, cual hombre de acero, no mostraba un espíritu derrotado, ni debilidad ante la adversidad. No suplicó jamás, ni pidió clemencia cuando ahorcaron a su hijo y mataron a puntapiés a su esposa Micaela Bastidas. ¡¿De dónde procedían sus fuerzas para afrontar semejante crueldad?, ¿qué pues ¡por Pachakámaq! le convirtió en un hombre inquebrantable ante tamaña atrocidad?!

¡Túpac Amaru pienso en ti / pienso en tu muerte / y mi pensamiento se convierte en un fusil!

FLOREAL DEL HARAVICU



Efraín Miranda y Mario Mayhua. 2004

Es la rebelación deífica del ande
Una emoción de originarios siglos
El ritmo implacable de una grande arteria

Sus Cantos: Miriología de sus dioses y de su raza
Su verbo Eternidad late en las frágiles alas del verso
Llena el silencio y puebla históricas lejanías

Su clamor ¡qué maravilla!
Es sensitiva soberana Fe de los Indios
Gesto y voz inextinguibles en el santiscario del Inkarri

El deslumbrante ventisquero redimidor
La sublevación de Dignidad y Orgullo
Tras la inmolación del Iniciador Amaru

Ése será tu victoria: ¡Haravicu Inmortal!

FILOSOFÍA PROPIA VERSUS FILOSOFÍA IMPORTADA


En nuestro país, antes de cualquier debate filosófico, en la generalidad de los casos, se plantean las siguientes interrogantes:

¿Existe algo llamado así como filosofía peruana?
La contestación unánime, por no decir mayoritaria es: Por supuesto que sí. Desde que el primer hispano pisó tierras americanas. Desde el mismo instante que llegaron a ‘civilizarnos’ y a evangelizarnos.
¿Hubo filosofía en los Andes?, o de otra forma, ¿existió o existe filosofía andina?
Por supuesto que no, exclamarán en coro y al unísono los académicos y filósofos ‘profesionales’. No pudo ni podía existir, ¿las razones? Son innumerables.
Pero muy otra cosa es plantear:
¿Existió o existe filosofía occidental en los Andes?
(Así debería formularse a la existencia o no de la filosofía en los Andes)
Esta es nuestra respuesta y tesis capital: Por supuesto que no.

Sin embargo, el desafío no es solamente de que ciertos sectores de los peruanos, y algunos académicos oficiales, reconozcan que existe filosofía andina. No es suficiente dar por un hecho la existencia de tal filosofía sin más. Sino, ¿ahora qué? Una filosofía propia, ¿para qué?
En efecto, no se trata pues de demostrar docta y convincentemente, de que hay, aunque dispersa y disgregada, una filosofía en los Andes, sino que la cuestión también está en responder: Una filosofía andina, ¿para qué?

Particularmente, haciendo efectiva un cuestionamiento al ‘universalismo filosófico’ de la globalización y contraponiéndole un pensar filosófico vuelto a lo “propio” conforme a nuestras necesidades e intereses, trazamos los pasos posibles, EL CUAL IMPLICA:
En primer término, plantear y formular nuestras ‘diferencias’ de concepción. Como una filosofía de etnia (etno-filosofía) y con un interés emancipatorio, base de nuestra nacionalidad.
En segundo término, dirigir y orientar la reflexión filosófica hacia aspectos fundamentales de la realidad histórica y cultural de nuestros pueblos. Como una ‘filosofía de la historia’ y como una práctica filosófica.
En tercer término, consolidar y sistematizar los principios vertebrales de nuestra particular concepción filosófica. Como una filosofía cultural “no-anatópica” y como un quehacer filosófico trascendente.
En cuarto término, enlazar y conectar a la filosofía de otras tradiciones histórico-culturales. Como una filosofía ‘intercultural’ y como una actividad ‘dialógica’ y ‘polilógica’. El que incluye, contribución y aporte al pensamiento y cultura de la humanidad. 

Tal planteamiento obedece a un proyecto filosófico que, quiérase o no, está inmerso en un Proyecto Nacional, un proyecto cultural e ideológico. “Nuestra América, que entra a una historia ajena bajo el signo de la dependencia, no puede dar origen a una cultura de la dominación, sino de liberación. Si algo ha de aportar nuestra cultura a la cultura universal es precisamente su carácter liberador”. (Leopoldo Zea).